SAN JUAN DEL RÍO, QRO. – Una vez más, la infraestructura y la seguridad de la Colonia México se vieron vulneradas por la imprudencia y la omisión de las restricciones viales. La mañana de este viernes, un camión tipo torton de color rojo, cargado con varias toneladas de arena, protagonizó un aparatoso accidente al quedar sin frenos mientras intentaba cruzar el puente de la zona, una vía que, de manera recurrente, se convierte en escenario de percances de alto riesgo.
El incidente ocurrió cuando la unidad pesada intentaba ascender por la pronunciada pendiente del puente. Según testigos presenciales, el camión perdió potencia y, ante una presunta falla en el sistema de frenado, comenzó a desplazarse hacia atrás de manera incontrolada.
El vehículo, al ganar velocidad en reversa, se convirtió en una amenaza inminente para los automovilistas que circulaban por detrás. En su trayecto, el torton impactó de frente contra una camioneta particular de color blanco, la cual resultó con daños materiales severos tras el fuerte golpe. El curso del camión solo se detuvo al estrellarse estrepitosamente contra una barda perimetral, la cual quedó parcialmente derrumbada bajo el peso y el impacto del vehículo.
Afortunadamente, y a pesar de la magnitud de la colisión, los servicios de emergencia confirmaron que no se registraron personas lesionadas, limitándose el saldo a cuantiosos daños materiales que aún están por contabilizarse.
Este accidente no es un evento aislado; de hecho, ocurre apenas 24 horas después de que otro camión de características similares colisionara en este mismo punto, bajo circunstancias prácticamente idénticas. La inclinación de la calle y el flujo constante de carga pesada han transformado esta zona en un “punto negro” para la seguridad vial en San Juan del Río.
Lo más alarmante para los vecinos de la Colonia México es la impunidad con la que operan estas unidades. A pesar de que existe señalética restrictiva que prohíbe explícitamente el acceso a camiones de carga pesada en esta avenida, la norma es ignorada sistemáticamente.
Entrevistados en el lugar de los hechos, residentes de la zona expresaron su profunda preocupación y hartazgo ante la falta de medidas contundentes. “No es solo que los letreros de ‘no pasar’ sean ignorados; es que los transportistas utilizan estas rutas, especialmente durante la noche, argumentando que tienen sus domicilios o bases en estas colonias”, señaló un vecino.
La comunidad exige a las autoridades municipales una intervención más rigurosa. Según los habitantes, la presencia ocasional de señales de tránsito es insuficiente frente a conductores que priorizan la cercanía a sus destinos sobre la seguridad de los ciudadanos. La exigencia es clara: se requiere una mayor vigilancia, operativos permanentes y, posiblemente, medidas de contención física que impidan el acceso de vehículos pesados a una zona habitacional que claramente no está diseñada para soportar su tránsito.
Hasta el momento, las autoridades de tránsito municipal han comenzado con el retiro de la unidad siniestrada, mientras la zona permanece bajo revisión ante el riesgo estructural de la barda colapsada y la persistente amenaza que representa el uso de esta arteria por parte del transporte de carga.





