Treinta y nueve días después de que una fiesta de XV años en una comunidad rural de Salamanca terminara con cinco personas sin vida y 28 intoxicadas, el caso dio un giro: la Fiscalía General de la República (FGR) abrió ya una investigación para identificar el origen del Tequila de la muerte, ubicar el sitio donde fue manipulado y desarticular la red que presuntamente falsificaba y distribuía las botellas.
La indagatoria federal comenzó luego de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitiera una alerta sanitaria por la falsificación y adulteración del tequila, el mismo que MILENIO documentó semanas antes al investigar el origen de la bebida consumida durante la celebración.
La alerta confirmó parte de los hallazgos periodísticos publicados por este medio: botellas recicladas, marbetes presuntamente falsificados, etiquetas alteradas y tapas manipuladas para volver a sellar los envases. Las autoridades federales advirtieron, además, que el producto se comercializó a través de plataformas digitales y redes sociales, ampliando la dimensión del caso más allá de una sola comunidad.




