Con el anuncio del regreso de Enrique Inzunza, al menos dos figuras clave de la 4T opinaron en su contra: Gerardo Fernández Noroña y Arturo Ávila.
Noroña tiró uno de los primeros bombazos desde el oficialismo: “Yo creo en la honorabilidad de Inzunza, pero me parece que es evidente que si él se presenta se va a desatar una ofensiva en contra del movimiento, va a tener que hacer una tarea de sacrificio”.
“A mí parece que él tiene pleno derecho de incorporarse, pero están los procesos de investigación abiertos: más vale contribuir a parar toda esta andanada”.
Mientras que Ávila, diputado morenista, afirmó que Inzunza debería pedir licencia: “En el caso del senador Inzunza, he sido muy respetuoso de hacer cualquier posicionamiento como vocero de un grupo parlamentario, yo puedo tener mi opinión personal, pero represento a un grupo parlamentario.
“Yo sí creo que cualquier persona que tenga un señalamiento tan delicado como el que existe debe de caminar en la misma ruta de someterse al escrutinio de la justicia, de permitir que las autoridades lleven a cabo sus investigaciones, y creo sin duda que la mejor forma de someterse al escrutinio de la justicia es sin fuero constitucional, lo creo, lo he dicho aquí, no es la primera vez que lo digo, pero esa es una opinión personal”.
Según información de Milenio, el senador Inzunza buscaría reintegrarse a las actividades legislativas a partir del 30 de agosto, en particular en la Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario de Morena y en el periodo ordinario del 1 de septiembre. Sin embargo, este regreso tras más de 115 días de ausencia ha sido empañado por la vuelta y la salida de Rubén Rocha Moya del cargo como gobernador en funciones de Sinaloa.
No ha sido el único “fuego amigo” en contra de los señalados del Clan Rocha Moya. Noroña también reconoció que el daño a la reputación de Rubén Rocha Moya es irreversible y que deberá luchar para reivindicar su trayectoria.




